Escribir con el corazón no es una declaración de intenciones; es un puto manifiesto.
Es la decisión de que la emoción marque el pulso de tu texto, no la regla. Pero ojo, eso no te da licencia para el caos. Lo que queremos es que el lector lo sienta sin que se pierda en el camino.
Para muchos que están empezando, parece que tienes que elegir: o eres un robot técnico que clava la sintaxis o eres un desastre emocional que no se entiende. Mentira. Las dos cosas se dan la mano y se necesitan.
No estoy aquí para enseñarte a sonar como un catedrático. Para eso ya están los manuales. Mi misión es más profunda y más simple: que cuentes la verdad de la escena sin perder el foco de la historia.

Cómo escribir con el corazón sin perder el hilo narrativo
Olvida eso de que «escribir con el corazón» es sinónimo de desorden, y que los escritores que escriben así, no se comen un rosco. El que dice eso es porque no lo ha entendido, porque le han mentido, o porque verlo desde fuera, es demasiado fácil.
Escribir con el corazón es escribir desde un lugar crudo y sincero. Significa borrar esas frases de postureo que intentan sonar «guays» o «perfectas» pero que, cuando las lees, no dicen nada. Creéme que eso de intentar revolver frases que una vez se pusieron de moda, ya no sirve. Busca tu esencia, y piérdete en ella si sirve para encontrar a tu escritor interno.
Cuando eres honesto de verdad, el lector no lee palabras; siente que algo real está vibrando justo debajo del texto. Pero la honestidad sola te deja a mitad de camino, con la verdad sola no vale. Necesitas una estructura, un mapa, como un esquema.
Me gusta pensar la escritura como un acto honesto. Pérez-Reverte lo dice mil veces: si no te mojas, no escribes nada que importe.
Piénsalo como un código simple: la emoción es el motor, y la claridad es el resto del coche. Uno no puede ir sin el otro, aunque parezca que solo con claridad vendes libros. Para vender escenas vacías y personajes planos, quédate en casa jugando a la consola. Hay que trasmitir, que ir más allá.
Como dice uno de los cantantes de mi playlist «Yo no quiero llegar lejos, yo quiero llegar profundo».
Ejemplos claros: emoción vs. emoción con dirección
Mucha emoción, pero sin dirección, es solo ruido:
- Emoción sin GPS (Ruido): “Estaba tan rota por dentro que no sabía qué hacer, el mundo se le venía encima, el aire le temblaba, las manos también, todo era demasiado y aun así seguía porque si paraba… no quería pensarlo. Era un vacío negro que le mordía las entrañas y la dejaba sin aire, sin saber si respirar o gritar.”
Análisis: Angustia pura, sí. Pero el lector solo ve el drama, no sabe qué está haciendo el personaje ni por qué es urgente que siga. Se queda estancado entre tanta intensidad.
Ahora, la misma emoción, pero enfocada:
- Emoción con Claridad (Impacto): “Se le encogió el pecho con un dolor sordo, de esos que avisan. Quiso pararse en seco, pedir un descanso, pero avanzó igual, dando zancadas torpes hacia la salida del metro. Si paraba, se derrumbaba allí mismo. Y no estaba lista para que nadie la viera romperse.”
Análisis: El lector siente la emoción (el dolor sordo), entiende la acción (avanzó igual, hacia la salida del metro) y conoce la motivación (no estaba lista para que nadie la viera). Eso es todo lo que necesitas.
🛠️ Herramientas de Escritora Real: Menos Bla-Bla, Más Acción
- Primer Borrador: Vomita lo que quieres transmitir en el papel, sin juicios, NO ERES EDITOR, ERES ESCRITOR/A
El borrador inicial no es tu examen final. Es tu espacio seguro para la honestidad. Tienes prohibido pensar en comas, en el editor, en cómo va a sonar el pitch o en que no es lo suficiente comercial para que valga la pena escribirlo porque no te dará de comer.
Regla: Escribe sin filtro. Deja que salga toda la verdad emocional de esa escena. En ese momento, da igual incluso que te olvides una «h» por el camino o confundas una «v» con una «b». Da igual, no lo vas a
Cuando termines: Recorta lo que confunda. No la emoción, sino el ruido que la rodea (las repeticiones, las frases vacías, el relleno).
- La Prueba del Algodón: Pregúntale a tu Texto.
Después de escribir, mira la escena con ojos fríos y haz este check-list:
- ¿El lector sabe qué está pasando en esta escena? (Claridad de acción).
- ¿Estoy mostrando la emoción o estoy explicándola? (La clave del impacto).
- ¿La acción avanza, o me quedé estancado en tres párrafos de pura intensidad sin hacer nada? (El movimiento es vida).
- ¿Cuántas emociones dominantes tengo aquí? (Elige un eje: miedo, rabia, deseo). Si metes las cuatro en tres líneas, confundes al lector. Una emoción dominante por escena. Punto.
- Cuidado con el «Efecto Jardín Barroco»
Hay errores que frenan tu vibración real:
- Demasiadas metáforas. Si cada objeto tiene su doble sentido, el lector se agota y se pierde el golpe de realidad. No conviertas el texto en un show de fuegos artificiales.
- Explicar la emoción en vez de mostrarla. Este es el error más grave.
- 👎 Mal: «Tenía miedo.» (Un statement que no dice nada). 👍 Bien: «Se mordió el labio hasta que sintió el sabor metálico. El puño que tenía escondido en el bolsillo temblaba sin control.» (Muestra la acción del miedo).
- Buscar la perfección en el primer intento. Tienes que escribir algo vivo. La corrección, la tilde, la coma; eso viene después.
Tu misión es escribir con el corazón; no a gritos, sino con una intensidad enfocada que arrastre al lector.
Si escribir con el corazón te cuesta, esta charla sobre vulnerabilidad te puede abrir una puerta.
📈 Conclusión: Emoción y Claridad No Se Pelean, Se Potencian
Escucha bien: meterle el corazón a tu texto sin que se convierta en un caos narrativo no es magia, es skill. Es una habilidad que se pule a base de darle caña: practicar, leer mucho y, sobre todo, ser brutalmente honesto contigo mismo y con la página.
Al principio va a costar. Vas a dudar entre el «sentimiento» y el «qué está pasando». Pero cuando le pillas el truco a ese equilibrio, algo cambia.
Tu voz literaria empieza a sonar propia, única. Tus textos ya no son frases que cumplen; respiran. Y lo más importante: tus lectores conectan de verdad, porque sienten que no les estás vendiendo un cuento, sino una verdad.
Justo en ese punto, donde el alma y el mapa se encuentran, es donde empieza tu verdadero crecimiento como escritor.
¡Vamos a mandarle!
¿Practicamos?
¿Quieres llevar el «Escribir con el Corazón» al siguiente nivel? Te dejo un reto directo.
El Ejercicio del «Doble Espejo» te obliga a traducir una emoción interna en acción externa, para que tus escenas sean intensas y claras.
Haz click aquí para descargarlo y empezar a entrenar tu voz.
¿Quieres compartir los resultados de tus ejercicios?
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